-Te enamoraste.
-Pero no quería hacerlo.- le dije.
-Eso aparece de la forma más inesperada.- me miró.- Cuando menos lo buscas y cuando crees que no necesitas a nadie..entonces aparece. ¿No estabas feliz de haberlo encontrado.
-Claro que sí, después de haber buscado durante tanto tiempo a alguien como él, me rendí y empecé a creer que no existía nadie para mi.
-Hasta que lo conociste.- me miró sonriendo.
-¿Y ahora qué?- le dije.- ¿Ahora que se ha ido que se supone que tengo que hacer, eh?- suspiré.- Nos empeñamos en encontrar a alguien cuando más sola te sientes, y en ese momento ni se te pasa por la cabeza que una vez que lo encuentres, puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.
-Tu creías que no se iría, ¿no?- me preguntó.
-Creo que cuando queremos a alguien vivimos en un miedo constante de perderlo pero siempre mantienes la esperanza y crees firmemente que ésta vez no se irá.
-Pero se van.- me confirmó ella.
-Sí, se van como si nada, te dejan sola mientras tú solo puedes preguntarte una y otra vez lo mismo.- le dije.
-¿El qué?
-Te preguntas constantemente, '¿porqué?'- le miré.- ¿Porqué a mi? ¿Porqué se fijó en alguien como yo? ¿Porqué se fue? ¿Porqué no vuelve? ¿Porqué sigo esperándolo? ¿Porqué le quiero?
-Y nunca encuentras respuesta, ¿no?
-Nunca.- le dije.- De la misma forma que nunca dejas de esperarle, de tener esa mínima esperanza de que vuelva. Nunca dejas de quererle, siempre intentas olvidarle pero al fin y al cabo te das cuenta de que no sirve de nada.
-¿Y qué se supone que se hace mientras le esperas?
-Buena pregunta.- le dije.- Yo de vez en cuando me tumbo en la cama y me pongo a recordar esos días en los que me despertaba y al girar la cabeza en la cama, lo encontraba a él con media sonrisa, dormido, podía tirarme horas viéndolo solamente respirar. Después recuerdo como intentábamos hacernos el desayuno y al final acabábamos comiéndonos a besos en la cocina. Me pongo a pensar en todas esas veces que salía a la calle agarrada de su mano o quizá aquel momento en el que se detenía en medio de la calle fingiendo que le pasaba algo y al mirarle me robaba otro beso que me hacía reír como una estúpida enamorada.- me miró.- Que al fin y al cabo es lo que era.- sonreí.- Y recuerdas todo eso para cuando él vuelva, volverlo a vivir.
-¿Y si no vuelve?- preguntó.
-Eso es lo más probable.- le miré seria.- Si no vuelve.- suspiré.- Tendré que seguir con mi vida como si todo lo que te he dicho no lo hubiese vivido.
-¿Y porqué tienes que fingir que no lo has vivido?
-Porque a veces pienso que si finges que algo no ha pasado, duele un poco menos.
-Pero el dolor es algo que se va, ¿no?- preguntó.
-El mío aun no se ha ido.- le dije.- Ni siquiera sé si se irá. A veces quiero que permanezca ahí para darme cuenta de que él ha existido y no ha sido producto de mi imaginación, aunque después pienso que alguien como él no podía ser solo imaginación..-le expliqué.- Otras veces deseo que se vaya ese puto dolor y así seguir con mi vida.
-¿Podrás seguir con tu vida?- digo ella.
-No lo sé.- pronuncié y me tembló la voz.- Aunque siga siempre pensaré que me falta algo.
-Él, ¿verdad?- preguntó como si no fuera obvio.
-Él.