Seguidores

miércoles, 30 de octubre de 2013

Olvida(r)te.

Y te plantas a ciertas alturas de la vida y te preguntas qué clase de camino es el que debes seguir. 
Te quedas parada. Pensando. Y mientras tanto, vas consumiéndote. 
Coges un cigarro, lo enciendes, lo fumas, lo apagas.
 Y vuelta a empezar.
 Todo sigue como al principio. El humo no ha hecho que tus problemas se vayan.  Es más: has perdido siete minutos de tu vida. 
Pero ya da igual, porque te van quedando cada vez menos minutos de cordura desde que todos decidieron dejarte vacía al mismo tiempo. 
"Dime ahora que te llena, que te lo traigo, porque cada vez veo que te vas consumiendo mas deprisa y yo no puedo perderte tan rápido" me dijeron una vez.  
Pero eso no importa,  por que estás perdida, y rota. Más rota que perdida incluso. Y eso es peor que no encontrarse, porque si no sabes donde estás, al menos viene alguien a dar contigo. Si estás rota, te sustituyen. Y se olvidan de ti. 

Y sí, me da miedo.

Me da miedo tu sonrisa. Tu boca. Tu forma de fruncir los labios. Me dan miedo tus ojos cuando me miras. Y cuando miras a otras. Me da miedo que no me elijas a mi teniendo más opciones (y mejores).
Me da miedo aburrirte, que cuando te canses de mi me rompas (más). Me da miedo cómo me agarras por la cintura, tus abrazos. Me da miedo la sonrisa idiota que me sacas con cualquier tontería. Me da miedo asustarte. Me da miedo reírme muy fuerte, con mi risa tan sonora y odiosa. Me das miedo. Me da miedo caer. Me da miedo no ser suficiente. Me da miedo ponerme roja. Me da miedo tener vergüenza. Me da miedo tu forma de tratarme. Me da miedo tu mirada. Me da miedo tenerte cerca. Me das miedo.

jueves, 17 de octubre de 2013

-Hoy he estado con él.
-Sabes que eso no es bueno.
-¿Quién lo dice? Me siento viva cuando estamos juntos. Me siento realmente viva. 
-Pero, ¿te gusta como ver una puesta de sol o como quitarte los tacones después de una noche de fiesta?
-Es… como respirar. Quiero decir que no me gusta; es una necesidad. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

+ Te quiero, cielo. - Yo también, princesa.


Estamos como siempre, ella y yo en la camilla del hospital. Todas las tardes des de que ingresó, a las cinco y media de la tarde, la voy a ver. No puedo pasar un día sin ella. Ya no sé que decirle para que pare de tener esa distorsión en la mirada. Ya lleva en el hospital unos tres meses. Anoréxia e intento de suicidio. Y pensar que yo le prometí que la iba a proteger. Que no dejaría que le pasase nada, absolutamente nada. Que le dije que la cuidaría y la mimaría. Que una princesa se merece eso y más. Y mirála. Rota; tanto por fuera como por dentro. Cicatrices; tanto por fuera como por dentro. El verla así me duele, el dolor me cala dentro, hasta lo más profundo de mi corazón. Suerte que llegue a tiempo a casa y antes de que muriera desangrada la pude llevar al hospital. Y tras estar una semana en la UVI y otra bajo observación, ya podía decir firmemente que estaba fuera de peligro. Fueron dos semanas de extrema angustia, donde yo, no paraba de besarla y abrazarla; por que nunca sabes cuando puede ser la última vez.Ella es preciosa, no os lo podéis imaginar. Y todo empezó por un puto niñato que no tenía otra cosa que hacer que meterse con mi pequeña.
+ Piensa; ¿vale la pena seguir viviendo? Ya te lo digo yo: no.-sus ojos brillan, están húmedos.- 
-Puede ser, pero la muerte es la vía fácil y tu de cobarde no tienes nada.
+ Ya no estoy tan segura... ¿No me ves? ¡Mira mi cuerpo! ¡Mira mi puto cuerpo, joder! Nunca seré perfecta...
- ¿Y para que serlo? ¿Para que ser perfecta? ¿Acaso yo por que seas perfecta te voy a querer más? No. Te voy a contar un secreto que una vez mi abuelo me lo dijo. Pero me tienes que prometer que no se lo dirás a nadie, confío en ti.
+ Te lo prometo. Sabes que lo que digo, lo cumplo.
- Pues mi abuelo, me dijo un día, que las personas perfectas no existen. Que tan sólo existen las personas perfectas para otras, ¿me entiendes? Tu eres perfecta. Pero perfecta para mí. No puedo dejar que te vallas de mi lado, tendría que estar loco para hacerlo, ¿no crees? Sólo quiero que te veas con mis ojos, por un segundo y no volverás a sentir un sólo complejo; ni por tu físico ni tu aspecto. Quiero que seas la misma que hace tres meses y cinco días, eras. Tu sonrisa no estaba apagada, como ahora. Tu sonrisa iluminaba a diestro y siniestro; me incluyo. Por favor, vuelve a ser la que eras. La que veía el vaso medio lleno y la que sacaba el aspecto positivo a todo. La que me daba esos besos con sabor a Nesquik por las mañanas y la que se miraba al espejo diciéndose a si misma: me voy a comer el mundo. Siempre que hacías eso, yo pensaba: tranquila, que de comerte a ti, ya me encargo yo. Y pensar que ahora no comes nada. Ni si quiera me comes a mi, a besos. Por favor, vuelve. Saldremos de esto juntos, pero necesito tu ayuda. Solo no puedo. - mientras des de mis ojos, salían todas las lágrimas que había intentado ocultar des del principio. Y no cesaban.
+ Lo siento.
- ¿Por qué?
+ Mírate. Lloras. Yo prometí hacerte feliz como la que más. Y no lo eres.
- Sonríe y yo seré feliz. Recuperate y yo seré feliz. Besame y yo, seré feliz.
+ Por ti. Sólo por ti y sólo junto a ti lo podré hacer. No me abandones.
- Nunca lo he hecho y nunca lo haré. ¿Recuerdas? Para las buenas y para las malas.
+ Te quiero, cielo.
- Yo también, princesa. 

domingo, 13 de octubre de 2013

El quizá ni te recuerde mientras tu perderás el tiempo pensando en él.

Sigues con tu vida porque es lo que toca, porque no hay más remedio..pero llega el día en que ves con tus propios ojos que él ha sido capaz de seguir con su vida. Ves como alguien que no eres tú que le está haciendo reír, ver que ya te ha superado y que no te necesita. Y por mucho que siempre digamos que somos felices si la persona que quieres lo es aunque no sea contigo, jode igual. Jode muchísimo. Lo observas detenidamente y te das cuenta de que casi habías olvidado como era la forma de su sonrisa. E inconscientemente cierras los ojos queriendo que esa imagen suya desaparezca y al mismo tiempo dejas ir todo el aire de tus pulmones. Y ni siquiera te habías dado cuenta de que habías dejado de respirar al verlo, como tampoco te habías fijado en como ha aumentado el ritmo de los latidos de tu corazón. Pensabas..pensabas que al verle, él no tendría aun ese efecto en ti y..estabas tan equivocada. Es tan grande el mundo y lo cabrón que es a veces que te obliga a encontrarte con fantasmas del pasado. Notas algo húmedo en la mejilla y acercas tu mano porque automáticamente las lágrimas han salido solas, y es justo ahí donde descubres que su recuerdo aun duele, que te importa, que le quieres..¿y él? El quizá ni te recuerde mientras tu perderás el tiempo pensando en él, en que vuelva..pero eso nunca pasa. 

¿Y si no vuelve?

-Te enamoraste.

-Pero no quería hacerlo.- le dije.

-Eso aparece de la forma más inesperada.- me miró.- Cuando menos lo buscas y cuando crees que no necesitas a nadie..entonces aparece. ¿No estabas feliz de haberlo encontrado.

-Claro que sí, después de haber buscado durante tanto tiempo a alguien como él, me rendí y empecé a creer que no existía nadie para mi.

-Hasta que lo conociste.- me miró sonriendo.

-¿Y ahora qué?- le dije.- ¿Ahora que se ha ido que se supone que tengo que hacer, eh?- suspiré.- Nos empeñamos en encontrar a alguien cuando más sola te sientes, y en ese momento ni se te pasa por la cabeza que una vez que lo encuentres, puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. 

-Tu creías que no se iría, ¿no?- me preguntó.

-Creo que cuando queremos a alguien vivimos en un miedo constante de perderlo pero siempre mantienes la esperanza y crees firmemente que ésta vez no se irá.

-Pero se van.- me confirmó ella. 

-Sí, se van como si nada, te dejan sola mientras tú solo puedes preguntarte una y otra vez lo mismo.- le dije.

-¿El qué?

-Te preguntas constantemente, '¿porqué?'- le miré.- ¿Porqué a mi? ¿Porqué se fijó en alguien como yo? ¿Porqué se fue? ¿Porqué no vuelve? ¿Porqué sigo esperándolo? ¿Porqué le quiero? 

-Y nunca encuentras respuesta, ¿no?

-Nunca.- le dije.- De la misma forma que nunca dejas de esperarle, de tener esa mínima esperanza de que vuelva. Nunca dejas de quererle, siempre intentas olvidarle pero al fin y al cabo te das cuenta de que no sirve de nada. 

-¿Y qué se supone que se hace mientras le esperas?

-Buena pregunta.- le dije.- Yo de vez en cuando me tumbo en la cama y me pongo a recordar esos días en los que me despertaba y al girar la cabeza en la cama, lo encontraba a él con media sonrisa, dormido, podía tirarme horas viéndolo solamente respirar. Después recuerdo como intentábamos hacernos el desayuno y al final acabábamos comiéndonos a besos en la cocina. Me pongo a pensar en todas esas veces que salía a la calle agarrada de su mano o quizá aquel momento en el que se detenía en medio de la calle fingiendo que le pasaba algo y al mirarle me robaba otro beso que me hacía reír como una estúpida enamorada.- me miró.- Que al fin y al cabo es lo que era.- sonreí.- Y recuerdas todo eso para cuando él vuelva, volverlo a vivir.

-¿Y si no vuelve?- preguntó.

-Eso es lo más probable.- le miré seria.- Si no vuelve.- suspiré.- Tendré que seguir con mi vida como si todo lo que te he dicho no lo hubiese vivido.

-¿Y porqué tienes que fingir que no lo has vivido?

-Porque a veces pienso que si finges que algo no ha pasado, duele un poco menos. 

-Pero el dolor es algo que se va, ¿no?- preguntó.

-El mío aun no se ha ido.- le dije.- Ni siquiera sé si se irá. A veces quiero que permanezca ahí para darme cuenta de que él ha existido y no ha sido producto de mi imaginación, aunque después pienso que alguien como él no podía ser solo imaginación..-le expliqué.- Otras veces deseo que se vaya ese puto dolor y así seguir con mi vida.

-¿Podrás seguir con tu vida?- digo ella.

-No lo sé.- pronuncié y me tembló la voz.- Aunque siga siempre pensaré que me falta algo.

-Él, ¿verdad?- preguntó como si no fuera obvio. 

-Él. 

viernes, 11 de octubre de 2013

'Contigo le gané un pulso al universo.'

Esta vez estoy dispuesta de mi corazón arrancarte, estoy cansada de derrochar lágrimas que no me llevan a ninguna parte. Tengo mucho que aprender de mi gran error, ojalá existiese una goma para borrar los errores de la vida. El tiempo sigue avanzando, yo estoy vacía sin ti, mientras... yo seguiré llorando, al menos hasta que te importe verme sufrir. Quizá nunca nos dimos lo que queríamos pero a mi contigo me sobraba, eras mas de lo que quería, mi corazón tenia mucho desorden y alguna que otra herida, así que, se conformaba con poca cosa, pero tu llegaste a mi, y ocupaste cada parte de mi ser. Dicen que nada es eterno, que el amor se acaba... yo en ocasiones pensé que eras el amor de mi vida, pero veo que en nuestro libro de amor, ya no quedan palabras. Seré fuerte, pero mi corazón es muy frágil, una parte de mi cerebro me dice que te olvide, la otra que luche por ti, mi corazón esta gritando, ¿Quieres oírlo? no para decir te quiero... espera espera, ahora me está susurrando tu nombre... maldito corazón, no te arranca de mi, sigues clavado ahí, yo solo quiero que venas aquí, que me seques las lágrimas y me levantes. Solo quiero que me ames como antes, que me susurres al oído todo aquello que un día me dijiste... seré pequeña, pero contigo le gané un pulso al universo.

- Ahora ya lo sabes, nadie ha amado tanto como yo te quiero a ti.

+ Conozco sólo una excepción.


miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Te quedarías conmigo?

- ¿Te quedarías conmigo?

- ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? Míranos, ya estamos peleando.

- Pues, eso es lo que hacemos. Pelear. Tú me dices cuando soy un arrogante y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. Lo cual eres, 99% del tiempo. No me importa lastimarte. Me lo devuelves al instante y regresas a hacer la misma cagada.

- Entonces ¿qué?

- Así que no será fácil, será difícil. Y tendremos que echarle ganas cada día, pero quiero hacerlo porque te quiero. Quiero todo de ti, para siempre, tú y yo. Cada día. ¿Harás algo por mí? Por favor imagina tu vida. 30 años desde hoy. 40 años desde hoy. ¿Cómo se ve? Si es ese tipo pues vete, ¡vete! Te perdí una vez, creo que podría hacerlo de nuevo, si supiera que es lo que realmente quieres. Pero no tomes el camino más fácil.

- ¿Cuál? No hay manera fácil, no importa lo que haga, alguien se lastima.

- Deja de pensar en lo que quiere todo el mundo. Deja de pensar en lo que quiero yo. En lo que quiere él o en lo que quieren tus padres. ¿Qué quieres tú?

viernes, 4 de octubre de 2013

'...De serlo todo, a simples desconocidos'.

Esta mañana desperté pensando que aún seguías a mi lado. Giré mi cabeza preparada para observar cómo dormías, y el mundo se derrumbó de nuevo. Todo no había sido un sueño, te habías ido, y eso era todo. Me levanto, y me preparo algo. Junto con un café cálido me apoyo en el reposo de la ventana, mientras suspiro y pienso. Recuerdo aquellos momentos tan llenos, tan efímeros... Y otra vez vuelve esa sensación de vacío en mi interior. No puedo seguir así, todos dicen que debo pasar página, pero no se dan cuenta, que tu recuerdo es más fuerte que todas esas cosas. Daría lo que fuera, cualquier cosa, por volver un instante a tu lado y revivirlo todo, incluso todos y cada uno de los errores que cometimos.
Supongo, que la culpa fue de los dos, pero creo que el dolor es sólo mío. No puedo evitar recordarte, no puedo evitar querer tenerte a cada momento... Supongo que la solución no es quedarse en casa, y encerrarse en el servicio mientras caen lágrima tras lágrima, pero a mi me ayuda.
Y esque cada día me hago la misma pregunta, ¿Qué nos pasó?, ¿Por qué ya no están esas caricias, esos besos, abrazos, y noches en las que se nos erizaba la piel? ¿Dónde se han quedado?. Sigo queriendo sentirte de nuevo, tenerte cerca, que el aliento sea lo único que quepa entre los dos. (...) Puede que tú también sientas algo de dolor, pero estoy segura de que una milésima de el que tengo yo dentro. Siempre miro mi teléfono, esperando una llamada, un simple mensaje. Algo, que pueda llevarme a ti.
Pero a veces, hay que olvidar lo que sientes, y recordar lo que realmente mereces. 

Fría, cansada, sin vida. Mi mente me controla y se llena de recuerdos. El pasado de abre a pasos de zarpazos, es imposible enterrarlo. De las veces que lloré con amargura, de aquel dolor intenso y profundo que me ahogaba, que me hizo sentir que no era nada. Voces, voces que dan vueltas en mi cabeza recordándome la mierda que fui, soy y voy a seguir siendo. Lágrimas que resbalan por mi rostro y dicen las palabras que jamás podré pronunciar. Es hora que mis ojos, que las gotas comiencen hablar. Apoyo, una palabra perdida que ha sido reemplazada por soledad y desolación. Miedo, miedo a enfrentar el mundo. Libertad, ¿cómo se sentía esto? me siento presa. Encarcelada por mi cabeza, por mis pensamientos. Es demasiado tarde para volver atrás. Tarde para reparar errores y mentiras pasadas. Esas heridas se quedarán en cicatrices. Cicatrices que jamás sanaran. Pensamientos desenfrenados que me llevan a la desesperación. Alma rota, corazón herido. Alma muerta, corazón de cenizas. Ayudas negadas. Desesperación por querer encontrar la salida y así es como salimos de una mierda para entrar en otra. Sólo espero que me salven. No sé de qué, pero que me... salven. No me dejes aquí en una "ciudad" tan muerta, sostenida tan alto en un hilo tan fino.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Siempre hay una primera vez.

¿Sabes ése sentimiento de impotencia? Hay algo que te dice que nada harás bien, que vas a fallar y a decepcionar a todos. Siempre está ahí. La mente grita, el corazón se para. Es cuestión de actitud, dicen, pero no saben la inseguridad que hay aquí dentro, el sufrimiento diario, la tortura tan grande que me invade por las noches y me perturba. Solo fracaso. Te sientes mal, me siento mal. No voy para delante ni para atrás, solo me hundo. Cada vez me siento más hundida y sola. Todo se hace cada vez más oscuro. Siento que día a día caigo cada vez más y no puedo encontrar el fondo. Cada palabra que digo, cada mierda que me mando. Cada vez que hago algo, está mal. O por lo menos para ti, para ellos, para ellas es así. Nunca voy a ser suficiente para nadie. Nunca voy a llegar, ni siquiera acércame a lo que solemos llamar perfección. Me asusta conocer personas, no sé si es eso lo que me asusta, creo que en realidad es el hecho de que tarde o temprano, casi siempre temprano, las personas se terminan alejando. Y sé que el maldito problema soy yo, no sé qué es lo que está mal en mí, pero llego a darme cuenta que siempre fui, soy y voy a seguir siento yo el problema. Mi vida es un problema. Mi cabeza es un problema. Mi mente es el problema. Las voces son las que lo causan. Sí esas malditas voces internas. Esas a las que aunque quiera y ponga toda la voluntad para poder callarlas son más fuerte que yo. Estoy harta de sentirme así, es horrible, desgarrador. Cierro los ojos y lo único que siento es dolor, oscuridad, dolor y más dolor. Estoy vacía. No hay una puta mierda en mí. No hay emoción, no hay sentimiento, no hay nada de nada. Aunque si me pongo a pensar puede que sí, puede que tú poco a poco vas consiguiendo esa esperanza en mí. Puede que de a poco mis ganas de vivir vuelvan a surgir. Quién dice, las cosas con el tiempo pueden ir cambiando, yo puedo ir cambiando. No prometo nada, pero intentarlo no cuesta nada. Puede que esta vez lo logré, no importa que las veces anteriores haya fallado, que no lo haya logrado. Siempre hay una primera vez.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Cuéntame, dime quién te ha colgado el mar de las pestañas



Pequeña,oye, no llores. Escucha todo lo que dice tu corazón. ¿Qué dice? pues que te tranquilices.
Que recuerdes cada cosa buena. Olvida las discusiones... oye, no es una broma, escucha. Solo quiere a quien te quiere. Todo irá bien entonces. Abraza a quien te abraza, y besa a quien te bese.
Escucha, no te rindas. Aunque cada golpecito se haya echo un gran golpe. No te rindas. Sigue.
De que sirve hacerte sentir mal... si al fin y al cabo solo hace que se compliquen las cosas.
Si la persona a la que quieres te hace sentirte estupendamente bien cuando estéis juntos, ¿qué haces que no estás feliz? si es la que te da la fuerza que necesitas para levantarte... es aquella que con una caricia hace que tu cuerpo se encienda. Yo no lo entiendo. ¿Qué haces que no te sientes bien? si al fin y al cabo estas deseando dejar todo cogerle, e iros. Lejos. Donde la vejez no os alcance

jueves, 26 de septiembre de 2013

Había acumulado todos esos sentimientos hasta que llegó un punto en el que salieron de mis labios sin pensarlo.

Le mira a los ojos. Y entonces, empieza a llorar. Le tiemblan las manos, y la cabeza empieza a darle vueltas. No sabe qué mierda está haciendo. No debe ni quiere que la vea derramar esas lágrimas, pero quizás ya es tarde. Demasiado tarde. No ha podido evitarlo...
+ ¿Qué te pasa? ¿Por qué empiezas a llorar así, tan de repente?
- No me pasa nada... 
+ Venga, no seas idiota. No soy tan tonto como para creerme que lloras sin ningún motivo. Sabes que puedes confiar en mí, cuéntamelo. Eso te ayudará.
- ¿Cómo puede ayudarme decirte que veo tu rostro cada vez que cierro los ojos, o que me despierto y lloro cuando no estás? ¿Que los recuerdos no se quedan en el pasado, que son tan fuertes que ya no puedo separarlos de la realidad? Dime... ¿Cómo puedo decirte que ni mil medicamentos podrán cicatrizar las heridas que dejaste en mi corazón? ¿Que eres como la peor droga que existe en este mundo, que dependo de ti? ¿Cómo me puede ayudar saber que el amor es un juego que escondas dónde te escondas siempre te va a encontrar? ¿Que todas las noches extiendo mis manos buscando a través de mis sábanas arrugadas algo que nunca van a encontrar? ¿Que me duele el corazón cada vez que caen flácidas y vacías sobre la cama, esa cama en la que faltas tú, eh? ¡¿CÓMO PUEDO DECIRTE QUE TE QUIERO, JODER?!
Mi corazón dio un fuerte latido y supe que nunca tendría que haber dejado escapar esas palabras. Pero volvía a ser tarde. Había acumulado todos esos sentimientos hasta que llegó un punto en el que salieron de mis labios sin pensarlo. No me di cuenta de que se había acercado a mí hasta que sentí unas manos cálidas sobre mis mejillas, y supe que eran las suyas. Me estaba secando las lágrimas, y no me lo podría creer...
+ ¿Por qué nunca fui capaz de darme cuenta de algo tan obvio?
- Tal vez porque estabas detrás de la persona equiv
ocada.
+ Y no sabes cuánto me arrepiento.


Estoy bien. Bien hundida. Bien decepcionada. Bien vacía. Bien harta. Bien rota. Bien fracasada. Bien inestable. Definitivamente estoy bien




Ella solo odiaba su reflejo. Ella solo quiere ser feliz. Quiere dejar de fingir que todo va bien, y gustarse a sí misma.

La gilipollas que pararía una bala por quién está detrás del gatillo.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Aún quedan heridas abiertas que sangran. Es difícil seguir en insistir. A veces pienso que deliro o que todo esto es una pesadilla que pronto acabará. Ojalá pudiera dejar esta maldita obsesión que me consume, que carcome. Se me olvidó olvidar. Quiero ser feliz, ir con una sonrisa en el rostro como la multitud por la ciudad. Quiero ser alguien en la vida, alguien con esperanzas, alguien sano, que esté conforme consigo misma. No sé cómo hacerlo, no sé quererme. Pero si sé quererte, lo sé muy bien, solo que ya no te importa o quizás nunca te importé. A veces o la mayor parte del tiempo te pienso pero ¿sabes qué es lo que pienso? solo pienso que me usaste, me siento usada. Me siento inútil. También siento envidia de como la quieres a ella ¿por qué nunca me diste la oportunidad? creo que sé saber la respuesta. No soy suficiente, no lo soy para nada ni nadie, y está más que claro que mucho menos para ti. Sí, lo sé no soy una persona perfecta, todo lo contrario puedo ser perfectamente imperfecta. Puede que todo me salga mal. Puede que no sepa demostrar lo que siento. Puede que también tenga miedo, pero de lo que sí estoy segura es que yo por ti lo daba o doy todo y es lo que me hace sentir todavía más estúpida porque ¿tu por mí das algo? no lo creo. Prometiste ayudarme, estar ahí cuando te necesitara, no cumpliste. Nunca cumples. Siempre le fallas a las personas que más te aprecian, a las que siempre estuvieron en las buenas pero mucho más en las malas. A veces, siento que no sabes diferenciar lo bueno de lo malo y créeme que no lo digo por mí sino por otras cosas o mejor dicho por los demás. Me siento estúpida, realmente estúpida por enamorarme de ti. Perdí muchas oportunidades por estar pensándote todo el tiempo cuando tu no pensabas ni un segundo en mí. Siempre me confundiste, nunca supe si era algo más o solo era un "me da igual". Por lo que noto siempre fue un "me da igual". ¿Lo qué más me duele? que no hay persona a la cual no le haya hablado de ti, a la cual no le haya dicho tu nombre con esa pizca de amor y odio porque sí, te amo pero al mismo tiempo te odio o tal vez me odio a mí, por amarte (sé que ya no es querer, sé que lo que siento por ti superó el querer) de esta manera, por no saber valorarme ni en lo más mínimo. Por querer llegar a ti de alguna manera y que no me importe si me causa dolor o daño a mí misma. Sé que si te tengo conmigo cualquiera sea el dolor, daño o angustia que tenga se va a ir. ¿Será esa alguna de las razones por la cual te quiero? ¿será porque hablar contigo me da paz, tranquilidad? esa de la cual aunque busque en millones de lugares, personas o cosas solo la encuentro en vos. ¿Será porque me das esas ganas de vivir? o tan solo ¿será porque con vos mis sonrisas, mis risas son realmente verdaderas? ¿será porque contigo no tengo que fingir? ¿será que aunque tenga que admitir que eres el mismo imbécil que todos los demás yo te veo de manera especial? o será por qué solo soy una maldita masoquista de mierda que le gusta pensar, estar, admirar, encapricharse por lo imposible. Quiero pensar que es lo último, pero sé que no es así, sé que solo es ese puto sentimiento que nadie puede controlar, ese por el cual una persona hace estupideces y locuras por una persona. Ese que te hace olvidar por completo, justamente, de olvidar. Ese al que todos solemos llamar "amor".

¿Qué pasa con mi corazón?


De pensarte sin quererlo, de quererte sin pensarlo. De que la necesidad de tenerte y tocarte lo supere todo. Por eso de que, cuando estoy contigo, no me importa nada; nadie más. Eso de no sacarte de mis pensamientos, de pensarte a cada rato. Por asentarte en mi cabeza, o tal vez en cualquier parte de mí. En mis ojos, que no necesitan más que verte. Mis labios, que no necesitan más que besarte. Y mis manos, que pronto se han acostumbrado a tu piel. ¿Mis piernas? Ya sólo quieren entrelazarse con las tuyas. ¿Y mis oídos? Buscan escucharte a cada instante. Escucharte, ver tus dedos sobre esas cuerdas; cuerdas que me ataron. A ti. Y esa voz que no me deja libre ni un segundo. ¿Qué pasa con mi corazón? Que ahora, no es capaz de latir, por nadie que no sea  por ti.

Si te comparamos con alguna droga, tú eres mucho más adictivo.

-Tía, creo que he vuelto a caer...
+¿Qué? ¡Dijiste que lo habías olvidado!
-Ayer lo vi.
+¿Y?
-Me sonrió.

- ¿Qué te ocurre?
+ Nada, solo que hoy es uno de esos días en los que no te apetece mirar hacia delante, y solo quieres mirar hacia otro lado.
- ¿Por qué piensas así?
+ Digamos que me desperté así.
- No debería de serlo, hay que mirar lo positivo de la vida.
+ ¿Sabes?, ¡tienes razón!, hoy voy a mirar hacia delante, voy a ver la fuerza con la que brilla el sol, voy a ver el resplandor del arco iris tras una gran llovizna, voy a sentir como el viento toca mi pelo, voy a vivir como si cada día fuera el ultimo, pero hay una cosa que no me puede faltar...
- ¿El qué?

+ Que , y solo tú estés a mi lado hoy, mañana y siempre.

martes, 24 de septiembre de 2013

Con las muñecas tapadas, los ojos rojos y la sonrisa a punto de romperse; y aún creéis que es feliz.
Lágrimas. Pequeñas gotas caen por sus finas y delicadas mejillas. Una tras otra. Acompasadas. 
Un sinfín de lágrimas resbala desde sus ojos hasta su barbilla, donde se pierden por su cuello. Esas gotas de agua salada llevan dolor, recuerdos, nostalgia, promesas rotas que no llegaron a cumplirse... Todo eso cae en esas pequeñas lágrimas. Siempre se lo había guardado todo para ella, muriendo por dentro con cada cosa que se callaba. Ahogándose en su propia soledad. Hiriéndose a sí misma por dentro. Hasta ahora. Ha explotado. No ha podido más con todo y, después de tanto tiempo, ha dejado que sus ojos se convirtieran en Venecia.

¿Qué es de mí, sin ti?


No sabes lo duro que es tener que vivir sin ti. Salir a la calle y que todo me recuerde a ti. Acordarme, también, de que ya no estás. Y notar tu ausencia como quien nota la lluvia caer sobre su cuerpo, empapando su ropa, en un precioso día gris de tormenta. 
Pasar delante de aquel lago y pensar en todas las tardes que nos tiramos en las pequeñas barcas azules en las que solíamos perdernos entre el agua. Andar por nuestro parque y recordar aquellos besos robados cuando nos tumbábamos en el césped recién cortado. Aspirar el agradable olor del tabaco y anhelar el sabor de humo de tus jugosos labios. Ver el atardecer y desear volver a vivir todas esas tardes en mi tejado, viendo como el sol bailaba lentamente por el cielo, hasta dejar paso en la pista de baile a la luna, con su precioso vestido blanco amarillento. Mirar el mar y ver tus ojos azules, con matices verdes, entre el agua. Recordarte cada vez que sopla el viento y me estremezco, como si me acariciara, como si fueras tú. Despertarme con los rayos de sol que se filtran a través de mi ventana y no con los rayos que calidez que contenía tu mirada. 
Y no poder más. No poder soportar que todo me recuerde a ti. No poder soportar esta opresión en el pecho.
No te echo de menos, echo de menos todo lo que vivimos. 
Echo de menos todo lo que no pudimos llegar a ser.

Tu y yo
podríamos haber llegado a ser 
más que tu y yo, 
pero solo fuimos
tu y yo. 


(Nunca queda tiempo para un 'nosotros'.)

El joven de cuento que me hacía feliz.

Había una vez, un joven que con sus mágicos dedos creaba notas especiales, que encandilaban a cualquiera; con su voz, evadía del mundo; y con sus caricias, hacía volar. Tenía la capacidad de hacer ver más allá de un par de ojos marrones, o una boca que provocaba demasiado. Con una insistencia agradable hacía sonreír, y, sin ningún tipo de esfuerzo, conseguía hacer la persona más feliz del mundo a quien tenía a su lado. A quien le hacía sentir bien. Era yo la que estaba a tu lado. Eras tú, el joven de cuento que me hacía feliz.
       
¿Es que no la ves? ¿No ves como agacha la cabeza cuando alguien habla de ti? No, no la ves tronco. No la has visto llorar todas esas noches. No tienes ni puta idea de las horas que ha malgastado pensando en qué hizo mal. Pero la culpa no es de ella tío. La culpa es tuya. Porque tampoco veías como te miraba cuando estabais juntos, no oías como le temblaba la voz cuando te decía que te quería. Tenía miedo ¿sabes? Miedo a que le hicieras daño. Porque no te das cuenta de que todo el mundo decía que tú eras un hijo de puta más, y ella repetía una y otra vez que no, que eras diferente. Y acabó pegándose la hostia de su vida.      
Todos hemos creído que habíamos olvidado a alguna persona, hasta que en algún momento de algún día, llega alguien que con un simple comentario, hace que todas tus heridas, aparentemente curadas, se abran y te sangren. Y en unos segundos, un puto comentario te ha devuelto a ese lugar, a ese día, a ese preciso instante donde empezaste a hablar con esa persona que de ser nada, se convirtió en tu todo. Pero, un día, todo cambió. Algo se torció. Así sin más, todo era diferente. Y sabes que nunca va a ser lo mismo.