Que ella no quería consejos de nadie, que lo que necesitaba era uno de esos abrazos que te hacen olvidar toda la mierda que te rodea.
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martes, 24 de septiembre de 2013
¿Es que no la ves? ¿No ves como agacha la cabeza cuando alguien habla de
ti? No, no la ves tronco. No la has visto llorar todas esas noches. No
tienes ni puta idea de las horas que ha malgastado pensando en qué hizo
mal. Pero la culpa no es de ella tío. La culpa es tuya. Porque tampoco
veías como te miraba cuando estabais juntos, no oías como le temblaba la
voz cuando te decía que te quería. Tenía miedo ¿sabes? Miedo a que le
hicieras daño. Porque no te das cuenta de que todo el mundo decía que tú
eras un hijo de puta más, y ella repetía una y otra vez que no, que
eras diferente. Y acabó pegándose la hostia de su vida.
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