Le mira a los ojos. Y entonces, empieza a llorar. Le tiemblan las manos, y la cabeza empieza a darle vueltas. No sabe qué mierda está haciendo. No debe ni quiere que la vea derramar esas lágrimas, pero quizás ya es tarde. Demasiado tarde. No ha podido evitarlo...
+ ¿Qué te pasa? ¿Por qué empiezas a llorar así, tan de repente?
- No me pasa nada...
+ Venga, no seas idiota. No soy tan tonto como para creerme que lloras sin ningún motivo. Sabes que puedes confiar en mí, cuéntamelo. Eso te ayudará.
- ¿Cómo puede ayudarme decirte que veo tu rostro cada vez que cierro los ojos, o que me despierto y lloro cuando no estás? ¿Que los recuerdos no se quedan en el pasado, que son tan fuertes que ya no puedo separarlos de la realidad? Dime... ¿Cómo puedo decirte que ni mil medicamentos podrán cicatrizar las heridas que dejaste en mi corazón? ¿Que eres como la peor droga que existe en este mundo, que dependo de ti? ¿Cómo me puede ayudar saber que el amor es un juego que escondas dónde te escondas siempre te va a encontrar? ¿Que todas las noches extiendo mis manos buscando a través de mis sábanas arrugadas algo que nunca van a encontrar? ¿Que me duele el corazón cada vez que caen flácidas y vacías sobre la cama, esa cama en la que faltas tú, eh? ¡¿CÓMO PUEDO DECIRTE QUE TE QUIERO, JODER?!
Mi corazón dio un fuerte latido y supe que nunca tendría que haber dejado escapar esas palabras. Pero volvía a ser tarde. Había acumulado todos esos sentimientos hasta que llegó un punto en el que salieron de mis labios sin pensarlo. No me di cuenta de que se había acercado a mí hasta que sentí unas manos cálidas sobre mis mejillas, y supe que eran las suyas. Me estaba secando las lágrimas, y no me lo podría creer...
+ ¿Por qué nunca fui capaz de darme cuenta de algo tan obvio?
- Tal vez porque estabas detrás de la persona equivocada.
+ Y no sabes cuánto me arrepiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario