Lágrimas. Pequeñas gotas caen por sus finas y delicadas mejillas. Una tras otra. Acompasadas.
Un sinfín de lágrimas resbala desde sus ojos hasta su barbilla, donde se pierden por su cuello. Esas gotas de agua salada llevan dolor, recuerdos, nostalgia, promesas rotas que no llegaron a cumplirse... Todo eso cae en esas pequeñas lágrimas. Siempre se lo había guardado todo para ella, muriendo por dentro con cada cosa que se callaba. Ahogándose en su propia soledad. Hiriéndose a sí misma por dentro. Hasta ahora. Ha explotado. No ha podido más con todo y, después de tanto tiempo, ha dejado que sus ojos se convirtieran en Venecia.

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